Geología de Andalucía
La geología de Andalucía es el resultado del complejo proceso de orogenia que tuvo lugar tras la colisión de las microplacas Ibérica y de Alborán durante el Mioceno. Los materiales más antiguos emergidos proceden de la antigua formación del Macizo Ibérico datada en el Carbonífero; el acercamiento de la Placa Africana provocó a lo largo del plegamiento alpino que los materiales presentes en el antiguo lecho marino que rodeaba al macizo original salieran a la superficie conformando la actual Cordillera Bética. Sin embargo las rocas presentes en esta cordillera señalan un origen complejo al ser originarias por una parte del borde de la Placa Ibérica, por otra parte del borde de la Placa de Alborán y por otra parte de los materiales depositados entre ambas.
Historia geológica de Andalucía

Las tres grandes unidades morfológicas que se suelen diferenciar en Andalucía (Sierra Morena, Depresión del Guadalquivir y Sierras Béticas) revelan con claridad las distintas etapas de su génesis y las profundas transformaciones que se produjeron en cada una de ellas. En Sierra Morena están los materiales geológicos de mayor antigüedad, ya que emergió en el Paleozoico Superior como zona extrema, o costera, del macizo que hoy conocemos como Meseta Ibérica. Posteriormente fue fracturada y levantada por el empuje de orogenia alpina (hace unos 30 millones de años), la misma que hizo emerger los macizos calizos Béticos. Entre uno y otro bloque quedó un corredor marino por el que se comunicaba el océano y el naciente mar Mediterráneo, que progresivamente se cerró y colmató, dando lugar a la tercera macrounidad que es la Depresión del Guadalquivir.
La litología o tipos de rocas es también distinta en cada una de estas unidades. El Macizo Hespérico lo forman rocas ígneas y metamórficas; la Depresión del Guadalquivir rocas sedimentarias; mientras que las de las Cordilleras Béticas son sedimentarias, metamórficas e ígneas. El relieve es una expresión más de la historia geológica, estrechamente ligado a la procedencia de los materiales y los procesos orogénicos y erosivos. Así se explican las trazas enérgicas de las sierras del sur, las más jóvenes, que contrastan con las de Sierra Morena, ya desgastadas por el paso del tiempo y la perseverancia de los agentes erosivos. Y entre ambos sistemas montañosos, las llanuras de la amplia depresión del Guadalquivir.
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