Vista satelital del Gran Cañón

El Gran Cañón (formato PDF), en el norte de Arizona, es uno de los lugares favoritos de los astronautas que toman fotografías desde la Estación Espacial Internacional, además de ser una de las atracciones turísticas más famosas del mundo. Las escarpadas paredes del cañón del río Colorado y sus numerosos cañones laterales conforman un intrincado paisaje que contrasta con la meseta boscosa de color verde oscuro que se extiende al norte y al sur.

El río Colorado ha erosionado kilómetros cúbicos de roca en un lapso geológicamente corto. Visible como una línea oscura que serpentea por el fondo del cañón, el río se encuentra a una altitud de 715 metros, miles de metros por debajo de los bordes norte y sur. En verano, las temperaturas en las orillas del río son sofocantes. Sin embargo, Grand Canyon Village, el mirador clásico para los visitantes, disfruta de un clima más templado a una altitud de 2100 metros.

El Gran Cañón se ha convertido en un ícono geológico: un lugar donde casi se pueden sentir las fuerzas tectónicas invisibles de la Tierra. Los bordes norte y sur forman parte de la meseta de Kaibab, una suave elevación tectónica del paisaje. El levantamiento de la meseta tuvo dos efectos notables en el paisaje que se aprecian en esta imagen. Primero, en las zonas más áridas del mundo, los bosques suelen indicar altitudes mayores; a mayor altitud, el clima es más fresco y húmedo, condiciones que permiten el crecimiento de los árboles. La otra lección geológica que se observa es el propio cañón. Los geólogos saben ahora que un río solo puede excavar un cañón si la superficie terrestre se eleva verticalmente. Si dicho levantamiento no es rápido, un río puede mantener su curso erosionando enormes cantidades de roca y formando un cañón.

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