Ya se dijo que la provincia de Almería es una tierra de contrastes, hecho que se pone nuevamente de manifiesto cuando se analiza la vegetación natural que coloniza el territorio. Su situación geográfica en una zona de tránsito entre dos grandes continentes, África y Europa, con el telón de fondo de la biodiversidad mediterránea, ha dado lugar a un paisaje vegetal extraordinariamente rico y original. Esta heterogeneidad se acrecienta por la multitud de matices que introduce nuestro propio territorio en aspectos tan importantes para el desarrollo vegetal como la altitud, la edafología o la climatología.
Ello permite que la provincia de Almería presente una variedad paisajística difícil de encontrar en otros lugares. No en vano, una gran parte de las comunidades y flora asociada que colonizan nuestro territorio son ende mismos y engrosan multitud de catálogos de protección, conformando ecosistemas únicos en el mundo. Desde las especies adaptadas a las condiciones de xericidad más extremas del continente europeo, hasta la existencia de bosques de coníferas en ambientes más o menos húmedos, se encuentra una gran variedad de comunidades que han sido agrupadas en series de vegetación de acuerdo a grandes sectores biogeográficos.
Así, la zona más árida de la provincia se integraría dentro de lo que se ha denominado provincia Murciano-Almeriense, con comunidades y especies tan representativas y variadas como las encinas, lentiscos, artos, azufaifos, palmitos, cornicales y retamas, que son acompañados por espartales y tomillares de bajo porte, así como por pastizales semiáridos.
En las sierras Béticas, la vegetación se distribuye siguiendo gradientes altitudinales en función de las condiciones cambiantes de clima y sustrato (mayores contrastes térmicos, incremento de las precipitaciones o la existencia de suelos silíceos o calizos). La encina es la formación vegetal más característica y de mayor porte. Aulagas, albaidas, retamas aparecen como especies de sucesión. En las cumbres, pinos de alta montaña, sabinas, e incluso, arces en las zonas más húmedas y umbrías, conforman las comunidades clímax, acompañados por piornales y tomillares. Según las zonas, y de acuerdo a los distintos pisos bioclimáticos, enebros, coscojas y quejigos completan el mosaico vegetal de los sistemas serranos de la provincia.
Por último, la provincia biogeográfica Castellano-Maestrazgo-Manchega aparece representada en la zona septentrional de la provincia, en los extensos páramos que se extienden al norte de la sierra de María, y cuyos principales representantes son la encina y la sabina mora, ejemplarmente adaptadas a duras condiciones bioclimáticas de continentalidad.
De gran relevancia dentro del contexto son los mosaicos de vegetación, indicados en el mapa como “complejos politeselares”. Encontramos una vegetación muy original cuando observamos zonas muy dinámicas o con sustratos con condicionantes muy extremos para la vida vegetal. Es el caso de los afloramientos yesíferos, los badlands originados por la erosión diferencial en las margas subsalinas de los subdesiertos de Almería o las dunas de playa.
En resumen, la vegetación de Almería es única y original por los exclusivos condicionantes físicos que se desarrollan en esta latitud del continente europeo, ofreciendo un mosaico ejemplar, con un gran elenco de endemismos y una floresta de extraordinaria riqueza.
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