La ciudad de Valencia en 1238 fue escenario de uno de los acontecimientos más importantes de su historia: la conquista cristiana por el rey Jaime I de Aragón. Hasta ese momento, Valencia había sido una importante ciudad musulmana bajo dominio de los reinos de taifas.
Contexto histórico
¿Qué ocurría en 1238?
En ese año, el rey Jaime I «el Conquistador» culminó la conquista de Valencia, el 28 de septiembre de 1238, tras meses de asedio.
Valencia pasó de ser una ciudad musulmana (Balansiya) a formar parte de la Corona de Aragón.
El acontecimiento marcó el inicio del Reino cristiano de Valencia, con sus propias leyes (Furs), instituciones y un proceso de repoblación cristiana.
Valencia musulmana antes de 1238
Situación previa a la conquista
La ciudad se conocía como Balansiya y formaba parte del reino taifa de Valencia.
Era una ciudad amurallada, de gran riqueza agrícola gracias a su avanzada red de acequias y regadíos (herencia islámica que aún perdura en la huerta valenciana).
Tenía una intensa vida urbana, con mezquitas, zocos (mercados), baños públicos, y una población mayoritariamente musulmana, aunque también había judíos y mozárabes (cristianos bajo dominio islámico).
La conquista de Jaime I
El sitio de Valencia
En mayo de 1238, Jaime I inició el asedio de la ciudad, que duró varios meses.
La ciudad fue finalmente rendida por el caíd Zayyan ibn Mardanis, el 28 de septiembre de 1238, tras intensas negociaciones.
La rendición fue pactada y permitió que muchos musulmanes abandonaran la ciudad con sus pertenencias.
Entrada triunfal
El rey Jaime I entró en la ciudad el 9 de octubre de 1238. Esta fecha se conmemora aún hoy como el Día de la Comunidad Valenciana.
La gran mezquita fue consagrada como catedral cristiana (hoy la Catedral de Valencia), aunque las transformaciones arquitectónicas fueron posteriores.
Aspecto de la ciudad en 1238
La ciudad tenía un trazado islámico, con calles estrechas y laberínticas.
Contaba con murallas defensivas muy sólidas, torres y puertas de acceso, como la de Bab al-Qantara (puerta del puente).
El río Turia era fundamental tanto para el comercio como para el riego agrícola.
Existía una activa vida comercial y artesanal. La ciudad tenía talleres, fundiciones, curtidores, alfareros y mercados.
Después de la conquista
Jaime I otorgó a la ciudad los Furs de València, un sistema jurídico propio que rigió durante siglos.
Se produjo una repoblación con cristianos procedentes de Aragón, Cataluña y el sur de Francia.
Muchas propiedades musulmanas fueron repartidas entre nobles, órdenes militares y repobladores.
Pluralidad religiosa
Aunque los musulmanes fueron expulsados o trasladados fuera de la ciudad, siguieron viviendo en aljamas o morerías bajo control cristiano.
También existía una judería, cuyos habitantes fueron en general protegidos por la Corona, al menos durante los primeros años tras la conquista.
Otros documentos de interés geográfico : « Valencia como era en el año 1238 »