La red ferroviaria de alta velocidad en Europa es la más extensa y desarrollada del mundo, resultado de décadas de inversión en transporte sostenible y de la cooperación entre países de la Unión Europea y otros estados europeos. Se caracteriza por trenes que alcanzan velocidades superiores a 250 km/h en líneas dedicadas y de 200 a 220 km/h en líneas adaptadas.
Principales características
Interconexión internacional: gran parte de la red está pensada no solo para unir ciudades dentro de un mismo país, sino también para conectar capitales y centros urbanos a través de fronteras.
Compatibilidad técnica: aunque existen diferencias en sistemas eléctricos, señalización y anchos de vía (particularmente en España, Finlandia y los países bálticos), la UE impulsa la interoperabilidad mediante el sistema ERTMS (European Rail Traffic Management System).
Alta densidad de tráfico: en países como Francia, Alemania, España e Italia, los trenes de alta velocidad son alternativa real al avión en trayectos de entre 200 y 800 km.
Países con redes principales
Francia: pionera con el TGV desde 1981; líneas como París–Lyon o París–Burdeos son de las más transitadas.
Alemania: red ICE (InterCityExpress), muy densa, conecta con Bélgica, Países Bajos, Suiza, Austria y Dinamarca.
España: la mayor red de alta velocidad de Europa en kilómetros (AVE), conecta Madrid con casi todas las grandes ciudades.
Italia: red Frecciarossa y Italo, muy competitiva y privatizada parcialmente, une Turín–Milán–Roma–Nápoles.
Reino Unido: línea HS1 conecta Londres con el Eurotúnel; en construcción HS2 (Londres–Birmingham–Manchester).
Bélgica, Países Bajos, Suiza y Austria: redes interconectadas con TGV, Thalys, ICE y Railjet.
Países nórdicos y Europa del Este: en expansión; Polonia desarrolla el CPK y línea Varsovia–Łódź–Poznań/Wrocław, mientras que países bálticos construyen el proyecto Rail Baltica (conexión a vía estándar con Polonia).
Principales corredores europeos
París – Bruselas – Ámsterdam – Colonia – Frankfurt (Thalys / ICE)