En 1918, la ciudad de Valencia, capital de la provincia homónima y de la Comunidad Valenciana en España, vivía un momento de transición entre el siglo XIX y la modernidad del siglo XX.
Urbanismo y desarrollo
Valencia era una ciudad en expansión. Aunque el casco antiguo (Ciutat Vella) seguía siendo el núcleo central, ya se empezaban a urbanizar zonas extramuros, como Ruzafa, El Ensanche o El Pla del Remei.
En 1918 ya hacía varias décadas que se habían derribado las antiguas murallas medievales (a partir de 1865), lo que permitió ampliar la ciudad.
El Ensanche, planificado desde finales del siglo XIX, era una de las zonas en auge para la burguesía. Se empezaban a ver edificios de estilo modernista y ecléctico.
Transporte y comunicaciones
Valencia contaba con una red de tranvías que conectaba los barrios principales y los pueblos de alrededor. Algunos eran de tracción animal, pero desde principios del siglo XX se estaba electrificando la red.
La Estación del Norte (Estació del Nord), una joya de la arquitectura modernista, se inauguró en 1917, por lo que en 1918 era una novedad destacada.
El Puerto de Valencia estaba en crecimiento, consolidándose como uno de los más importantes del Mediterráneo español.
Sociedad y vida cotidiana
La sociedad estaba marcada por la división entre clases: aristocracia y burguesía frente a una mayoría obrera y campesina.
Valencia tenía una importante tradición agrícola en la Huerta, con cultivos de naranjas, arroz y hortalizas. Muchos productos se exportaban a través del puerto.
En 1918, la ciudad (como el resto de España) sufrió los efectos de la gripe española, una pandemia global que causó miles de muertes.
Política y contexto histórico
1918 fue el año final de la Primera Guerra Mundial, aunque España se mantuvo neutral durante el conflicto.
Sin embargo, el país vivía fuertes tensiones sociales y políticas, y Valencia no era ajena a las huelgas obreras, el aumento de precios y el malestar por la crisis económica.
En esta época comienza a gestarse el regionalismo valenciano, con figuras como Teodor Llorente o Blasco Ibáñez impulsando el valencianismo cultural y político.
Cultura y arte
La literatura valenciana vivía un momento brillante con autores como Vicente Blasco Ibáñez, muy popular tanto en España como en el extranjero.
Las Fallas de Valencia ya eran celebradas, aunque todavía eran más modestas que las actuales. En 1918 se estaban consolidando como una fiesta popular importante.
La ciudad contaba con teatros como el Principal, donde se representaban zarzuelas, óperas y obras teatrales.
Barrios y alrededores
Los barrios tradicionales como El Carmen, El Pilar, Ruzafa o El Cabanyal estaban muy poblados.
El Cabanyal-Canyamelar aún conservaba su carácter marinero, con viviendas de pescadores junto al mar.
Los Poblados Marítimos estaban empezando a integrarse más plenamente en la dinámica urbana de Valencia.
Otros documentos de interés geográfico : « Plano de Valencia 1918 »