En 1910, la ciudad de Soria era una pequeña capital de provincia en el noreste de Castilla la Vieja (hoy Castilla y León), con una población modesta y un marcado carácter rural, militar y administrativo.
Aspecto urbano de Soria en 1910
Población aproximada: alrededor de 7.000 a 8.000 habitantes.
Tamaño y estructura: Soria era una ciudad pequeña y recogida, estructurada principalmente en torno al casco histórico que rodea la Plaza Mayor, con calles estrechas, empedradas y de trazado medieval.
Barrios: Destacaban el casco antiguo (zona de San Juan, Plaza Mayor, calle Real, Rincón de Bécquer) y algunos barrios extramuros en crecimiento como El Collado o la zona de San Pedro.
Infraestructura y edificios destacados
Iglesias románicas: ya entonces eran uno de los principales tesoros de la ciudad, como:
Iglesia de Santo Domingo
San Juan de Rabanera
Concatedral de San Pedro
Ruinas de San Nicolás
Monasterio de San Juan de Duero: en ruinas, pero admirado por los viajeros románticos desde el siglo XIX.
Ermita de San Saturio: construida sobre la roca junto al río Duero, era un lugar de peregrinación local.
Palacio de los Condes de Gómara: sede de la Audiencia y símbolo de la arquitectura civil soriana del Siglo de Oro.
Sociedad y vida cotidiana
Economía: basada en la agricultura de subsistencia, la ganadería y servicios. El comercio era reducido y local.
Militares y funcionarios: representaban un porcentaje alto de la población urbana, al ser capital provincial.
Industria incipiente: existían algunas harineras, fábricas de luz, talleres y comercio de lana o maderas.
Educación: la enseñanza era muy limitada; había escuelas religiosas y públicas básicas, pero sin universidad.
Transporte y comunicaciones
Ferrocarril: en 1892 había llegado la línea de ferrocarril Torralba-Soria, que conectaba con la línea Madrid-Zaragoza.
Carreteras: eran en su mayoría caminos polvorientos o de tierra. No existía red asfaltada como tal.
Puentes: el Puente de Piedra y otros puentes menores permitían cruzar el río Duero en dirección a San Saturio o la salida hacia el este.
Cultura y figuras clave
Gustavo Adolfo Bécquer (†1870) ya era una figura ligada a la imagen romántica de Soria y sus leyendas.
Antonio Machado, aunque no vivía allí aún, llegaría en 1907 como catedrático del Instituto General y Técnico y reflejaría la Soria austera y espiritual en sus versos (como en “Campos de Castilla”, 1912).
Cultura tradicional: festividades como San Juan (La Saca) o el Domingo de Calderas ya eran esenciales en la identidad local.
Imagen de la ciudad
Si visitaras Soria en 1910, verías una ciudad silenciosa, de piedra y románico, con un entorno natural imponente (río Duero, monte Valonsadero) y un aire melancólico. Las casas eran bajas, muchas de adobe o ladrillo visto, con balcones de hierro y tejados de teja curva. Pocas calles estaban iluminadas por farolas, y muchas aún conservaban aspectos de siglos anteriores.
Otros documentos de interés geográfico : « Plano de Soria 1910 »