Plano de Sevilla de 1771

Ciudad de Sevilla en 1771

En 1771, la ciudad de Sevilla vivía una etapa de transformación dentro del contexto del Antiguo Régimen español, bajo el reinado de Carlos III (1759–1788), un monarca ilustrado que promovió reformas económicas, urbanas y administrativas en muchas ciudades del país.

Aspecto urbano

  • Sevilla conservaba su carácter de ciudad amurallada, aunque parte de las murallas ya estaban en deterioro o habían sido derribadas en siglos anteriores.
  • La ciudad seguía organizada en torno al casco medieval, con calles estrechas, laberínticas y en muchos casos sin pavimentar.
  • Barrios históricos como Santa Cruz, San Vicente, San Lorenzo, San Bernardo, La Macarena y Triana ya existían con sus parroquias y comunidades bien definidas.
  • El Puente de Barcas era aún el principal medio de cruzar el Guadalquivir (hasta la construcción del Puente de Triana en 1852).

Instituciones y poder

  • Sevilla era capital de la provincia eclesiástica y administrativa del reino de Sevilla dentro de la Corona de Castilla.
  • Estaba gobernada por un Cabildo municipal compuesto por regidores (nobles o burgueses ricos), bajo la autoridad del Corregidor real.
  • También tenía un fuerte peso la Iglesia, con el Cabildo Catedralicio y una intensa presencia del clero secular y regular (órdenes religiosas como franciscanos, dominicos, jesuitas -aunque estos últimos fueron expulsados de España por Carlos III en 1767).

Vida intelectual e Ilustración

  • Sevilla no fue ajena a las ideas de la Ilustración, aunque con cierta resistencia de sectores tradicionales.
  • Existían academias literarias, círculos científicos y algunas reformas impulsadas desde Madrid, aunque más lentas en el sur que en otras ciudades como Madrid o Valencia.
  • La fundación de instituciones culturales como la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Sevilla (1765) impulsaba la agricultura, la educación y la economía local.

Economía y comercio

  • Aunque Sevilla había perdido su monopolio del comercio con América en 1717 (traspasado a Cádiz), seguía siendo un centro económico y comercial importante.
  • El río Guadalquivir aún era navegable hasta el puerto sevillano, aunque con dificultades por su sedimentación.
  • Había una industria artesanal activa: alfarería en Triana, curtido de pieles, textiles, alimentación, etc.
  • El campo sevillano abastecía a la ciudad con aceite, vino y trigo.

Religión y arte

  • La ciudad estaba densamente poblada de iglesias, conventos, hospicios y hospitales religiosos.
  • Las procesiones religiosas, sobre todo en Semana Santa, eran parte central de la vida pública.
  • Artistas como Murillo o Zurbarán ya habían fallecido, pero su legado artístico dominaba templos y conventos.
  • La arquitectura barroca tardía seguía dejando huella en nuevas iglesias y retablos.

Población y sociedad

  • En 1771 Sevilla tenía unos 80.000 a 90.000 habitantes, una cifra que había disminuido respecto al auge del siglo XVI y principios del XVII.
  • La ciudad estaba marcada por grandes desigualdades sociales: nobleza, clero, burguesía comercial, artesanos, jornaleros y pobres urbanos.
  • Existía una importante población gitana, sobre todo en Triana, así como comunidades moriscas recientemente asimiladas o expulsadas.

Obras públicas y mejoras urbanas

  • Durante el reinado de Carlos III se promovieron obras públicas e higienismo urbano: empedrado de calles, alumbrado público, control de epidemias.
  • Sevilla aún sufría problemas de salubridad: falta de agua corriente, epidemias periódicas (como las de fiebre amarilla) y escasa recogida de basuras.

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