En 1918, la ciudad de Palencia, situada en la comunidad autónoma de Castilla y León (España), era una localidad de tamaño medio con una estructura urbana y social muy influida por la tradición agrícola, el comercio local y el incipiente desarrollo industrial del siglo XX.
Aspecto Urbano
Palencia mantenía una estructura urbana compacta, centrada en torno al Casco Antiguo, con calles estrechas y edificios de piedra y ladrillo.
La Plaza Mayor ya era el corazón social y comercial de la ciudad.
Las edificaciones religiosas dominaban el perfil urbano, especialmente la Catedral de San Antolín, conocida como «la Bella Desconocida», de estilo gótico con restos visigóticos y románicos.
Algunas áreas empezaban a expandirse más allá de las antiguas murallas medievales.
Comunicación y Transporte
Palencia era un nudo ferroviario importante. Desde el siglo XIX, la llegada del tren (líneas a Valladolid, León, Santander) había estimulado su crecimiento económico.
Las carreteras eran rudimentarias, muchas aún sin pavimentar, aunque conectaban con las principales localidades castellanas.
Economía y Sociedad
La economía estaba centrada en la agricultura (cereal, remolacha), la ganadería y una incipiente industria, sobre todo harineras y textiles.
Existía una clase media urbana emergente, compuesta por comerciantes, pequeños industriales y funcionarios, así como una amplia clase trabajadora y campesina.
Se vivía una época de cambio social y político, en el marco del reinado de Alfonso XIII y en los inicios de los movimientos obreros organizados.
Educación y Cultura
Palencia contaba con escuelas públicas y privadas, así como centros religiosos de enseñanza.
Existía una fuerte tradición cultural ligada al clero y a la historia de la ciudad (fue sede de una de las primeras universidades de Europa, en el siglo XIII).
El teatro, la música popular y las celebraciones religiosas eran fundamentales en la vida social.
Otros documentos de interés geográfico : « Plano de Palencia 1918 »