En 1918, la ciudad de León (España) era una capital de provincia en transformación, todavía profundamente marcada por su pasado medieval y eclesiástico, pero iniciando procesos de modernización social, urbana e industrial.
Contexto general
Población: Aproximadamente 21.000–23.000 habitantes.
León seguía siendo una ciudad pequeña y compacta, con un núcleo urbano claramente delimitado por los restos de las murallas romanas y medievales.
En el ámbito nacional, 1918 fue el último año de la I Guerra Mundial, que España vivió como país neutral, lo que generó ciertas tensiones sociales e industriales por el aumento de precios y la escasez de productos.
Aspecto urbano
Estructura urbana
El casco histórico (Vegueta, entorno de la Catedral, San Isidoro, Plaza Mayor) era el corazón de la ciudad.
Más allá de las murallas, comenzaban a desarrollarse nuevos barrios residenciales hacia el sur y el este.
Las calles importantes eran:
Calle Ancha (principal eje comercial),
Calle de la Rúa,
Plaza de Santo Domingo (nexo entre la ciudad antigua y la ciudad moderna),
y la incipiente Avenida Ordoño II.
Infraestructuras
Ya existía la estación de ferrocarril (línea Palencia–A Coruña), que situaba a León como un nudo ferroviario importante.
Las primeras líneas de tranvía tirado por mulas existieron hasta inicios del siglo XX, pero ya estaban en declive.
Edificios emblemáticos en pie en 1918
Catedral de León (gótica, siglo XIII).
Basílica de San Isidoro (románico).
Murallas romanas y medievales.
Casa Botines, de Antoni Gaudí (inaugurada en 1893).
Antiguo Convento de San Marcos, ya funcionando como Parador y sede institucional militar.
Vida social y economía
León en 1918 era una ciudad de funcionarios, religiosos, militares y comerciantes, con un incipiente proletariado urbano.
La economía se basaba en:
Servicios administrativos (como capital provincial),
Agricultura y comercio comarcal,
Presencia militar (cuarteles y academia),
Comienzo de actividades industriales (curtidos, harineras, textiles).
Las clases sociales estaban claramente marcadas: oligarquía terrateniente, burguesía urbana emergente y clases trabajadoras con escaso poder.
Acontecimientos y cultura
En 1918, la gripe española causó importantes bajas en León, como en el resto de España.
Comenzaban a aparecer periódicos locales, cafés literarios y asociaciones culturales.
León estaba empezando a abrirse al modernismo, aunque el tradicionalismo católico seguía siendo muy fuerte.
Urbanismo incipiente
La ciudad aún no había experimentado el fuerte ensanche urbano del franquismo o el crecimiento de la segunda mitad del siglo XX.
Algunos paseos arbolados (como el Paseo de Papalaguinda) comenzaban a desarrollarse como espacios de recreo.
El río Bernesga marcaba un límite urbano natural hacia el oeste.
Otros documentos de interés geográfico : « Plano de León y su ensanche 1918 »