En 1918, la ciudad de Jaén (capital de la provincia homónima, en Andalucía, España) era una localidad de tamaño medio con una fuerte impronta agrícola, una notable importancia estratégica y militar, y una arquitectura urbana aún profundamente marcada por su pasado medieval y renacentista.
Características urbanas de Jaén en 1918:
Tamaño y población: Jaén tenía alrededor de 30.000 habitantes a principios del siglo XX. Era una ciudad tranquila, con ritmo rural y crecimiento lento.
Trazado urbano: El núcleo urbano estaba centrado alrededor del casco antiguo, en las laderas del Cerro de Santa Catalina. Las calles eran estrechas, irregulares y muchas empedradas, herencia de su pasado musulmán y medieval.
Barrios principales:
La Magdalena, una de las zonas más antiguas.
San Ildefonso, con vida comercial y religiosa destacada.
Santa María, entorno de la Catedral.
Catedral de Jaén: El edificio más emblemático, en pleno funcionamiento como sede episcopal y símbolo arquitectónico de la ciudad.
Castillo de Santa Catalina: Aún en pie como elemento militar e histórico, aunque ya sin función defensiva, marcaba el perfil de la ciudad.
Actividad económica
Agricultura: El olivar era la base de la economía. Jaén era uno de los principales productores de aceite de oliva en España.
Industria: Apenas desarrollada. Existían pequeñas industrias asociadas a la producción agrícola (almazaras, molinos, etc.).
Comercio: Mercado interior, con ferias y mercado de abastos activo. Poco comercio exterior.
Infraestructuras y comunicaciones
Ferrocarril: Jaén estaba ya conectada por tren a Linares y Madrid, aunque la estación estaba algo alejada del centro urbano.
Carreteras: Las comunicaciones por carretera eran limitadas y en malas condiciones. Se accedía a Granada, Úbeda y otras ciudades vecinas por caminos mejorables.
Agua y saneamiento: Existían fuentes públicas, y el sistema de abastecimiento era precario para la población. Las mejoras urbanas eran escasas.
Sociedad y política
Contexto nacional: España estaba neutral en la Primera Guerra Mundial, pero sufría grandes tensiones sociales y económicas. En Jaén, la desigualdad entre propietarios rurales y jornaleros era notoria.
Educación: Había escuelas primarias, centros religiosos de enseñanza y una incipiente alfabetización en aumento.
Religión: Catolicismo muy arraigado. La Iglesia tenía un papel social y político importante en la ciudad.
Patrimonio y vida cultural
Procesiones religiosas, especialmente la Semana Santa, ya eran parte de la vida pública.
La ciudad conservaba numerosos monumentos renacentistas y barrocos.
Existían teatros modestos, cafés culturales y alguna publicación local.
Otros documentos de interés geográfico : « Plano de Jaén 1918 »