La ciudad de Gerona (Girona) en 1910 era una localidad catalana de tamaño medio con una fuerte impronta histórica y militar, que aún conservaba buena parte de su estructura urbana tradicional. Aunque ya formaba parte del proceso de modernización iniciado en el siglo XIX, en 1910 Girona seguía siendo una ciudad con aire decimonónico, dominada por su casco antiguo amurallado y con una población que rondaba los 20.000 habitantes.
Contexto histórico de Girona hacia 1910
Transición urbana: La ciudad empezaba a expandirse más allá de sus murallas medievales (muchas de las cuales fueron derribadas en el siglo XIX), especialmente hacia la zona del Ensanche (Eixample), al oeste del casco antiguo.
Carácter militar: Aún conservaba elementos defensivos debido a su historia como ciudad fortificada durante las Guerras Napoleónicas (famoso sitio de 1809).
Ferrocarril: La llegada del tren en el siglo XIX potenció la conexión con Barcelona, Francia y el resto de España. En 1910 ya existía una estación ferroviaria, que impulsó la actividad comercial.
Economía: Predominaban los sectores agrícola, comercial y artesanal. La ciudad también contaba con pequeñas industrias textiles y de curtidos.
Vida social y política: Era una ciudad conservadora, católica y marcada por el centralismo español, aunque el regionalismo catalán empezaba a tener influencia cultural y política.
Aspecto urbano en 1910
El Barri Vell era el núcleo principal, con calles estrechas, empedradas, viviendas antiguas y muchos edificios religiosos e institucionales.
El Call judío seguía siendo un barrio densamente edificado pero ya no habitado por comunidades judías desde siglos atrás.
El río Onyar dividía la ciudad entre el casco antiguo y los nuevos barrios del ensanche.
Existían varios puentes peatonales y de tráfico ligero, entre ellos algunos de estructura metálica.
La ciudad conservaba aún parte del paseo de ronda por la antigua muralla, aunque este estaba parcialmente en ruinas.
Ambiente y cultura
La vida giraba en torno a la Catedral, los mercados, las plazas y las fiestas religiosas.
La sociedad estaba fuertemente estratificada: clases altas, burguesía comercial, campesinado urbano y trabajadores manuales.
Existía ya presencia de movimientos culturales catalanistas, dentro de la corriente de la Renaixença.
Otros documentos de interés geográfico : « Plano de Gerona de 1910 »