Alicante era una ciudad portuaria de tamaño medio, con unos 50.000 a 60.000 habitantes.
El crecimiento urbanístico giraba en torno al Puerto, el Casco Antiguo (el Barrio de Santa Cruz) y el Ensanche, que comenzaba a expandirse hacia el interior.
La Explanada de España, entonces llamada Paseo de los Mártires, ya era un lugar de paseo, aunque su famoso mosaico de colores aún no existía.
El Castillo de Santa Bárbara dominaba la ciudad desde el monte Benacantil, como ahora, pero con menos acceso turístico.
Infraestructura y transporte
El ferrocarril era el medio de transporte clave para conectar Alicante con Madrid y otras ciudades. La Estación de Madrid (RENFE) ya existía desde finales del siglo XIX.
Los tranvías tirados por mulas y posteriormente eléctricos comenzaban a recorrer el centro.
Las calles eran mayoritariamente de tierra o adoquinadas. El automóvil apenas comenzaba a verse.
El puerto: motor económico
El Puerto de Alicante era un centro neurálgico de actividad comercial: exportación de uva de mesa, almendras, sal y vinos.
También llegaban productos coloniales, sobre todo desde Cuba y América Latina, con fuertes lazos con la emigración.
Barrios y vida cotidiana
La ciudad se dividía entre:
Casco Antiguo (Santa Cruz): casas humildes, calles estrechas, vida tradicional.
Centro burgués: alrededor del Ayuntamiento y de la Rambla.
Ensanche: barrios nuevos con edificios modernistas, construidos por la nueva clase media.
Las ferias, procesiones religiosas y el mercado central (Mercado de Abastos, aún no el actual) eran puntos clave de la vida social.
Otros documentos de interés geográfico : « Plano de Alicante 1910 »