En 1910, Albacete experimentaba una etapa de transformación urbana y modernización que marcaría su evolución a lo largo del siglo XX.
Desarrollo urbano y modernización
A principios del siglo XX, Albacete inició un proceso de expansión urbana que incluyó la planificación de nuevos barrios y la mejora de infraestructuras. Este crecimiento se reflejó en la construcción de edificios emblemáticos y en la reorganización del espacio urbano para adaptarse a las necesidades de una población en aumento.
En 1910, se nombró a Daniel Rubio Sánchez como arquitecto municipal, cargo que desempeñó hasta 1920. Durante su gestión, se llevaron a cabo importantes proyectos que contribuyeron al embellecimiento y funcionalidad de la ciudad. Entre sus obras destaca la planificación de zonas residenciales y la implementación de estilos arquitectónicos que aportaron una identidad distintiva a Albacete.
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