La economía de África es una de las más diversas y contrastantes del mundo.
África tiene más de 1,400 millones de habitantes (2024), con una población joven: la mediana de edad es de unos 19 años, lo que representa un gran potencial de fuerza laboral y de consumo.
El continente posee vastos recursos naturales (petróleo, gas, diamantes, oro, cobre, coltán, cacao, café, madera, etc.), pero la riqueza está muy desigualmente distribuida.
Su economía ha tenido un crecimiento relativamente rápido en las últimas dos décadas, aunque con fuertes disparidades entre países y regiones.
1. Sectores económicos
Agricultura
Emplea a más del 50 % de la población activa.
Principales cultivos: cacao (Costa de Marfil, Ghana, Nigeria), café (Etiopía, Uganda), té (Kenia), algodón, maní, caña de azúcar, maíz y mijo.
Problemas: baja productividad, dependencia del clima, escaso acceso a tecnología moderna.
Minería y energía
África concentra alrededor del 30 % de las reservas minerales mundiales.
Es un exportador clave de:
Petróleo (Nigeria, Angola, Libia, Argelia).
Gas natural (Argelia, Egipto, Mozambique).
Diamantes (Botsuana, Sudáfrica, República Democrática del Congo).
Cobalto y coltán (RDC, Zambia).
Oro (Sudáfrica, Ghana, Malí).
A pesar de ello, gran parte de los recursos se exporta sin procesar.
Industria y servicios
La industrialización es baja, aunque países como Sudáfrica, Egipto, Nigeria y Marruecos tienen sectores manufactureros relativamente desarrollados.
Servicios como el turismo (Marruecos, Egipto, Sudáfrica, Tanzania, Kenia) y las telecomunicaciones (expansión de la telefonía móvil y servicios fintech) crecen rápidamente.
2. Integración regional y comercio
Comercio intraafricano todavía reducido (menos del 20 %), frente al 60–70 % en Europa.
Se está impulsando la Zona de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA), que busca crear el mayor mercado común del mundo por población.
China, la Unión Europea, Estados Unidos e India son socios clave en exportaciones e inversiones.
3. Retos principales
Dependencia de materias primas → vulnerabilidad a los precios internacionales.
Desigualdad social y pobreza → a pesar del crecimiento, gran parte de la población vive con menos de 2 dólares al día.
Conflictos armados y corrupción que afectan la inversión y estabilidad.
Cambio climático, con impactos en sequías, desertificación y seguridad alimentaria.
4. Perspectivas
Con su población joven y en rápido crecimiento, África podría ser un motor económico global en el siglo XXI si logra diversificar su economía, industrializarse y mejorar la gobernanza.
Sectores con gran potencial: energías renovables (solar y eólica en el Sahel y norte de África), economía digital, agroindustria, y manufactura ligera.
Otros documentos de interés geográfico : « Mapas de la economía de África »