Geología de Castilla y León

La Meseta septentrional está constituida por zócalos paleozoicos. Al principio del Mesozoico, una vez finalizado el plegamiento herciniano que elevó la actual Centroeuropa y la zona galaica de España, los materiales depositados fueron arrastrados por la acción erosiva de los ríos.
Durante el plegamiento alpino, los materiales que formaban la meseta se rompieron por múltiples puntos. De esta fractura se elevaron los montes de León, con montañas de no mucha altura y, constituyendo la espina dorsal de la Meseta, la cordillera Cantábrica y el sistema Central, formado de materiales como el granito o las pizarras metamórficas.
El complejo kárstico de Ojo Guareña, formado por 110 km de galerías y sus cuevas formadas en materiales carbonáticos del Coniaciense que se sitúan sobre un nivel de margas impermeables, es el segundo más grande de la península.
Esta configuración geológica ha permitido afloramientos de agua minero-medicinal o termal, aprovechados ahora o en el pasado, en Almeida de Sayago, Boñar, Calabor, Caldas de Luna, Castromonte, Cucho, Gejuelo del Barro, Morales de Campos, Trescasas, lateja y Villarijo, entre otros lugares.

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