Geografía de la Región de Murcia
Aproximadamente el 27% del territorio murciano se compone de relieves montañosos, el 38% de depresiones intermontanas y valles de corredor, y el 35% restante de llanuras y altiplanicies. La región se sitúa en el extremo oriental de las Béticas, afectada climatológicamente por una orografía que la aísla de la influencia atlántica. Estas cordilleras se dividen, de norte a sur, en:

Entre las altas mesetas destacan el Campo de San Juan y el Altiplano murciano.
Algunos de los valles y llanuras forman la depresión costera del Campo de Cartagena-Mar Menor; un poco más al interior se encuentra el Valle del Guadalentín (también llamado depresión prelitoral murciana), que atraviesa la región de suroeste a noreste. Las fértiles llanuras se extienden a lo largo del río Segura (entre los más famosos se encuentra el llamado Valle de Ricote) y sus afluentes, como la cuenca del Mula.
Para explicar este complejo relieve es importante destacar la existencia de importantes fallas a lo largo de toda la zona —como la de Alhama de Murcia, la de Bullas-Archena o la de la Cicatriz Nor-Bética— que, junto con intersecciones con otras fallas menores, generan numerosos movimientos de tierra, como el terremoto de Lorca de 2011.
Los tipos de suelo más presentes son el fluvisol calcárico, el regosol calcárico y el xerosol cálcico. Los suelos regosoles ocupan aproximadamente una cuarta parte de la superficie de la región; mientras que los horizontes cálcicos (horizontes B [terceras capas del suelo], formados por depósitos de carbonato de calcio, con un espesor mínimo de 15 cm y que contienen un mínimo del 15 % de CaCO3, además de otras características) se encuentran en casi la mitad de la superficie.
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