Geografía de la Comunidad Valenciana

El interior del territorio es escarpado, con algunos de los picos más altos de las provincias de Valencia y Castellón formando parte de la Cordillera Ibérica. Las montañas de la provincia de Alicante, a su vez, forman parte de la Cordillera Subbética.
La montaña más emblemática de la Comunidad Valenciana es el Penyagolosa, en la zona de Alcalatén. Se cree que es el pico más alto, con 1813 m, pero en realidad es el Calderón (1839 m), situado en el Rincón de Ademuz, un enclave valenciano entre Aragón y Castilla-La Mancha. La montaña más emblemática del sur del territorio es el Aitana (1558 m).
La franja costera, bastante delgada, es una llanura muy fértil sin montañas destacables, salvo las que rodean la zona del Cap de la Nau, en el norte de la provincia de Alicante, y la zona de Peñíscola, en la provincia de Castellón.
Son característicos de esta zona costera los humedales y marismas como L’Albufera, cerca de Valencia; El Fondo, en Elche y Crevillent; La Marjal, cerca de Pego; la Albufera de Gayanes, en Gayanes; o El Prat, en Cabanes; así como los antiguos humedales y lagunas de evaporación salina en la zona de Santa Pola y Torrevieja. Todos ellos son sitios Ramsar clave que hacen de Valencia un lugar de gran relevancia para las aves marinas y acuáticas, tanto migratorias como residentes.
En la zona del Saler cerca de la Albufera y en la zona de Guardamar existen importantes dunas litorales, ambas fueron plantadas con miles de árboles durante el siglo XIX con el fin de fijar las dunas, formando así actuales espacios protegidos de notable valor ecológico.
Además de la Valencia peninsular, el territorio valenciano administra las diminutas Islas Columbretes y el islote costero habitado de Tabarca.
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