Mapa edafológico de la provincia de Almería

Suelos de la provincia de Almería

Desde una perspectiva conceptual, el suelo es un conjunto de materiales que cubren a las rocas y que es capaz de sostener la vida vegetal. Su estructura está determinada por las propiedades físicas, químicas y biológicas de sus componentes.

La formación de un suelo depende de una serie de factores, entre los que podemos señalar la roca madre, el clima, la vegetación, la forma del relieve, el paso del tiempo y la acción del hombre con sus actividades. Estos factores determinan el conjunto de horizontes que configuran el perfil de un suelo; es decir, la sucesión vertical de las distintas capas horizontales que lo componen.

Los suelos se clasifican en función de sus perfiles, que expresan su composición básica: así un calcisol es un suelo que presenta como componente principal un horizonte cálcico, un gipsisol es el que presenta un horizonte de yesos (en latin gipsum). En otros casos es una situación microclimática la determinante, caso de los umbrisoles (umbría, terreno con sombra), o morfológica como los leptosoles, del griego leptos, delgado. Incluso de un proceso, como es el caso de los luvisoles, del latín luere, lavar, haciendo con ello referencia al lavado de las arcillas.

Almería, debido a sus condicionamientos geológicos, edáficos, climáticos, morfológicos y antrópicos, ha determinado una enorme variedad de suelos que responden a entornos medioambientales muy diferenciados y contrastados. No obstante, hay unos tipos de suelos predominantes como son los casos de los leptosoles, calcisoles y regosoles, consecuencia de los procesos de erosión y del gran dominio de la aridez.

Lógicamente, un suelo que fue cultivado y abandonado, con el paso del tiempo, puede cambiar de estructura y en consecuencia verse alterada su clasificación.

El mapa que se presenta supone una síntesis de homogeneización de suelos para poder presentarlos en esta escala, de manera comprensible, pero la realidad es mucho más diversa y compleja.

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