Hidrografía de Andalucía
Andalucía cuenta con ríos que desembocan tanto en el Atlántico como en el Mediterráneo. Entre ellos, los ríos que desembocan en el Atlántico son el Guadiana, el Odiel-Tinto, el Guadalquivir, el Guadalete y el Barbate. Entre ellos, los ríos que desembocan en el Mediterráneo son el Guadiaro, el Guadalhorce, el Guadalmedina, el Guadalfeo, el Andarax (también conocido como el Almería) y el Almanzora. De ellos, el Guadalquivir es el más largo de Andalucía y el quinto de la península Ibérica, con 657 kilómetros.
Los ríos de la cuenca atlántica se caracterizan por ser largos, discurrir por terrenos mayoritariamente llanos y tener amplios valles fluviales, por lo que en sus desembocaduras se encuentran estuarios y humedales, como las marismas de Doñana en el delta del Guadalquivir y los humedales del Odiel. En cambio, los ríos de la cuenca mediterránea son más cortos, más estacionales y descienden precipitadamente desde las montañas de la cordillera Bética. Sus estuarios son pequeños y sus valles son menos aptos para la agricultura. Además, al estar en la sombra pluvial de la cordillera Bética reciben un menor volumen de agua.
En Andalucía se distinguen las siguientes cuencas hidrográficas: en la vertiente atlántica se encuentran la cuenca del Guadalquivir; la cuenca atlántica andaluza con las subcuencas del Guadalete-Barbate y del Tinto-Odiel; y la cuenca del Guadiana. En la vertiente mediterránea se encuentra la cuenca mediterránea andaluza y la parte alta de la cuenca del Segura.
Los ríos andaluces se enmarcan en seis distritos hidrográficos distintos:
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