En 1891, la región de los Balcanes se encontraba en plena transición política y social, marcada por el retroceso del Imperio otomano, la expansión de las potencias vecinas y el auge de los nacionalismos.
Contexto general (1891)
El Imperio otomano aún mantenía amplios territorios en los Balcanes, pero su dominio estaba debilitado y constantemente amenazado por revueltas nacionales y la intervención de potencias europeas.
El Imperio austrohúngaro había expandido su influencia en la región, especialmente en Bosnia y Herzegovina, que administraba desde 1878 (aunque formalmente seguían siendo otomanas).
El Imperio ruso promovía el paneslavismo y apoyaba la independencia o expansión de los estados eslavos.
La región era conocida como el «polvorín de Europa», ya que sus tensiones étnicas y geopolíticas acabarían siendo detonantes de la Primera Guerra Mundial.
Estados y territorios en los Balcanes (1891)
Reino de Serbia – Independiente desde 1878, en expansión territorial y con aspiraciones sobre Bosnia y Macedonia.
Principado de Montenegro – También independiente desde 1878, pequeño pero con ambiciones sobre territorios vecinos.
Reino de Rumanía – Formalmente independiente desde 1878, aunque no siempre incluido en la definición estrecha de «Balcanes».
Reino de Grecia – Independiente desde 1830, había ampliado su territorio en 1881 con Tesalia, pero aspiraba a Creta, Macedonia y Epiro (aún otomanos).
Principado de Bulgaria – Autónomo desde 1878, bajo soberanía nominal otomana, aunque en la práctica independiente.
Rumanía Oriental (Dobruja) – Disputada entre Rumanía y Bulgaria, asignada a Rumanía tras 1878.
Rumelia Oriental – Formalmente autónoma dentro del Imperio otomano, pero unida de facto a Bulgaria en 1885.
Bosnia y Herzegovina – Ocupada y administrada por el Imperio austrohúngaro desde 1878, pero todavía jurídicamente otomana.
Macedonia, Albania, Tracia, Kosovo y buena parte de Bosnia – Aún bajo dominio directo del Imperio otomano.
Características políticas y sociales
Nacionalismos emergentes: Griegos, búlgaros, serbios, albaneses, rumanos y bosnios aspiraban a formar o ampliar estados nacionales.
Conflictos religiosos: Convivencia difícil entre cristianos ortodoxos, católicos y musulmanes.
Influencia externa: Austria-Hungría buscaba frenar a Serbia y expandirse hacia el mar Adriático, mientras Rusia quería abrir paso hacia Constantinopla y los estrechos del Bósforo y los Dardanelos.
En resumen:
En 1891 los Balcanes eran un mosaico de estados jóvenes (Serbia, Grecia, Montenegro, Rumanía, Bulgaria) junto con vastos territorios todavía otomanos, bajo la atenta mirada e intervención de Austria-Hungría y Rusia. Todo este entramado de tensiones nacionales y rivalidades imperiales hacía de la región un escenario inestable que anticipaba los grandes conflictos del siglo XX.
Otros documentos de interés geográfico : « Mapa de la península balcánica en 1891 »