La provincia de Almería, en el SE semiárido de la península Ibérica, cuenta con ecosistemas de gran interés para la conservación por el valor y singularidad de la Biodiversidad asociada y sus importantes servicios ambientales. El clima mediterráneo y la gran variedad de ambientes y gradientes hacen del territorio un laboratorio natural y una zona ambientalmente privilegiada dentro del contexto europeo.
| Espacio Protegido | Superficie (En Has.) |
| Parque Nacional de Sierra Nevada | 30.174 |
| Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar | 49.512 |
| Parque Natural de Sierra Nevada | 53.097 |
| Parque Natural de Sierra María-Los Vélez | 22.562 |
| Paraje Natural Desierto de Tabernas | 11.625 |
| Paraje Natural Karst en yesos de Sorbas | 2.375 |
| Paraje Natural Punta Entinas-Sabinar | 1.96 |
| Paraje Natural de Sierra Alhamilla | 8.500 |
| Paraje Natural Isla de Alborán | 26.457 |
| Reserva Natural Albufera de Adra | 131 |
| Monumento Natural Isla de Terreros e isla Negra | 1,7 |
| Monumento Natural Piedra Lobera | 207,1 |
| Monumento Natural Arrecife barrera de Posidonia | 108 |
| Monumento Natural Isla de San Andrés | 7 |
| Monumento Natural Sabina Albar | 0,2 |
| Parque Periurbano de Castala | 14 |
| Total | 206.731 |
Analizando las diferentes políticas de conservación del territorio a través de las actuales figuras de protección se pueden sacar algunas conclusiones.
En primer lugar, las zonas montañosas, salvo Sierra de Los Filabres, gozan de buen estatus de protección, al ser entornos poco alterados por las actividades humanas y con una interesante Biodiversidad asociada a las peculiaridades climáticas y gradientes altitudinales existentes en estas zonas.
En segundo lugar, las zonas húmedas cuentan con una protección moderada, sobre todo al sur de la provincia, ya que en otras áreas como el Levante Almeriense ésta es casi nula, tal es el caso del Salar de Los Canos de Vera o las Salinas de Terreros en Pulpí.
En tercer lugar, las zonas bajas estepáricas, salvo Tabernas y piedemonte de Alhamilla, presentan escasa protección al ser entornos más alterados por la actividad antrópica y, por tanto, más simplificados ecológicamente. No obstante, aún existen parajes de alta calidad ambiental que deberían protegerse para evitar su deterioro, tal es el caso de algunas zonas del Medio y Bajo Almanzora.
En cuarto lugar, los altiplanos del N y O de la provincia, salvo Chirivel, no cuentan con ninguna figura de protección a pesar de ser en la mayoría de los casos agrosistemas de gran valor ecológico donde podría ser muy viable el ensayo de estrategias de desarrollo sostenible.
En último lugar, señalar que la protección de entornos marinos y submarinos se encuentra en general bastante consolidada. No obstante, salvo el caso de Cabo de Gata, la protección de entornos litorales, muy vulnerables, continúa siendo escasa.
Por último, destacar que los LICs actualmente designados suponen la conservación preventiva de muchos ecosistemas provinciales, a espera de su declaración definitiva, y que la figura de parque natural es la que abarca mayor territorio protegido. Por contra, parques periurbanos y monumentos naturales siguen siendo escasos.
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