Escudo de San Sebastián (Guipúzcoa)

El escudo de la ciudad de San Sebastián fue adoptado a mediados del siglo XVI. Su utilización aparece documentada por primera vez en una impronta de un sello de la ciudad presente en un documento del año 1577, custodiado en el Archivo Diocesano de Pamplona.

Su descripción heráldica o blasonamiento es la siguiente:

  • En campo de azur, sobre ondas de azur y plata, un bergantín, de oro, de tres palos, habillado de plata y acompañado de las letras SS, de plata, una en cada cantón. Bordura de plata con la leyenda «Ganadas por fidelidad, nobleza y lealtad», en letras de sable. Al timbre, Corona Real cerrada, que es un círculo de oro, engastado de piedras preciosas, compuesta de ocho florones de hojas de acanto, visible cinco, interpoladas de perlas y de cuyas hojas salen sendas diademas sumadas de perlas, que convergen en el mundo de azur o azul, con el semimeridiano y el ecuador en oro, sumado de cruz de oro. La corona forrada de gules o rojo.

El elemento central del escudo de San Sebastián es un bergantín con su casco y mástiles de color amarillo o dorado, blasonado de oro. El barco aparece navegando en el mar, representado mediante ondas de azur, color azul, y de plata, color blanco. El bergantín es un navío, habitualmente de dos mástiles, con todo su aparejo formado por velas cuadradas. Este tipo de embarcación apareció durante la segunda parte del siglo XV y se empleó de forma generalizada hasta el siglo XIX. Se caracterizaba por su rapidez y agilidad en la maniobra. Siendo adecuados para tráfico entre continentes, los bergantines fueron empleados como buques para tráfico mercante.

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