El escudo de Cantabria, adoptado el 22 de diciembre de 1984, es de forma cuadrilonga (denominado «escudo español» según los criterios de la heráldica), con la punta redondeada de estilo español y el campo cortado. Primero, en campo de azur, torre de oro almenada y mazonada, aclarada de azur, diestrada de una nave natural que con la proa ha roto una cadena que va desde la torre al flanco derecho del escudo; en punta, ondas de mar de plata y azur, todo surmontado en el jefe de dos cabezas de varón, cercenadas y aureoladas. Segundo, en campo de gules, una estela discoidal de ornamentación geométrica, del tipo de las estelas cántabras de Barros y Lombera (en su aplicación institucional, impera la primera de ellas). Al timbre, corona real cerrada, que es un círculo de oro engastado de piedras preciosas compuesto de ocho florones de hojas de acanto, visibles cinco, interpoladas de perlas, y de cuyas hojas salen sendas diademas sumadas de perlas que convergen en un mundo de azul o azur, con el semimeridiano y el ecuador de oro, sumado de cruz de oro. La corona, forrada de gules o rojo.
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